El bautismo es un sacramento de la Iglesia Católica que reviste especial importancia en la vida de los creyentes, ya que es un rito de iniciación cristiana que marca el camino hacia la vida espiritual. Como primer sacramento recibido, es necesario para recibir los demás, actuando como un encuentro con Dios que purifica del pecado y convierte a los creyentes en hijos de Dios. Este rito de adopción también incorpora a los creyentes a la Iglesia y les confiere el compromiso de seguir a Cristo y difundir su mensaje. Tradicionalmente, el bautismo se celebra con agua, ya sea sumergiendo al receptor o vertiéndola sobre la cabeza del bautizado, mientras se pronuncian las palabras: «Yo te bautizo en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo». También se considera un rito necesario para la salvación y para asegurar la entrada en la bienaventuranza eterna. Mateo 28:19: «Por tanto, id y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo».












